Acabas de instalar Deva. Esto es todo lo que hay que saber.
No hay manual que estudiar: Deva se maneja hablando y tocando lo que ves. Esta guía es para cuando algo no te salga a la primera — entra por donde estés atascado y sal en un minuto.
Cinco minutos, y solo una vez.
Al abrir Deva por primera vez te pedirá tu correo (te llega un código, sin contraseñas que recordar) y los datos que van en tus facturas: tu nombre, tu NIF y tu dirección. Los mismos que pondrías a mano en cualquier factura — aquí se escriben una vez y no se vuelven a tocar.
Después te pregunta a qué te dedicas. Escríbelo como lo dirías tú («fontanero», «fisio», «doy clases») y Deva encuentra tu actividad: de ahí saca el IVA que te toca, si llevas retención y el vocabulario de tu oficio. No hace falta saberse el epígrafe — para eso está ella.
Un detalle que conviene entender ya: para emitir una factura, Deva te pedirá siempre tu huella (o el desbloqueo de tu móvil). No es postureo de seguridad: una factura emitida es legal e inalterable, así que el último gesto es tuyo y solo tuyo.
Dilo y está escrita.
Abre una factura nueva, toca el micrófono y cuéntaselo como se lo contarías a un amigo: «factura a Manolo 380 euros por cambiar el termo». Deva escribe la factura: el cliente, el concepto, el precio y su IVA. Si le has cobrado antes a esa persona, se acuerda de sus precios.
Lo que sale no se emite solo: es un borrador que tú repasas. Cambia lo que quieras — un precio, una línea, el cliente — y cuando esté como quieres, dale a emitir y pon la huella. Ese repaso es a propósito: lo irreversible lo firmas tú, no un programa.
¿Prefieres escribirla a mano? También, claro: línea a línea, como en cualquier app. La voz necesita conexión; escribir, no.
La factura sale numerada, sellada y con su código QR — el cumplimiento VeriFactu va dentro, sin que hagas nada. Qué significa eso, en nuestra guía de VeriFactu.
Mándala, y que pagar sea fácil.
Con la factura emitida, compártela por donde vive tu cliente: WhatsApp, correo o el PDF de toda la vida. Y para cobrar tienes tres caminos:
- Enlace de pago. Actívalo una vez en Ajustes → Cobros y, a partir de ahí, tu cliente paga con tarjeta desde su móvil, en el momento. Tú ves el «te han pagado» en tu pantalla.
- En persona. El mismo cobro, con un código QR que tu cliente escanea delante de ti.
- En mano o por transferencia. Como siempre, y gratis: registra el cobro en la factura (con su fecha real) para que tus números cuadren solos.
¿Que alguien se retrasa? Deva te avisa de lo que está vencido y te deja preparado el mensaje de reclamación, con las cuentas hechas. Lo mandas tú, con tus palabras o con las suyas.
Del «¿me pasas precio?» a la factura, sin recopiar nada.
Un presupuesto se hace igual que una factura (por voz o a mano) y se manda por enlace. Tu cliente lo abre en su móvil, lo mira con calma y lo firma ahí mismo — sin imprimir, sin escanear, sin «ya te diré algo».
Y cuando el trabajo está hecho, conviertes el presupuesto aceptado en factura con un toque: mismas líneas, mismos precios, sin recopiar. Si algo cambió por el camino, lo ajustas antes de emitir.
Foto al ticket, y a otra cosa.
Cada gasto deducible que apuntas es dinero que no tributa de más. Con Deva: hazle una foto al ticket o a la factura del proveedor, revisa lo que ha leído y guárdalo. Cada gasto queda en su categoría, con lo que deduce delante — sin hojas de cálculo ni caja de zapatos.
También puedes apuntarlos a mano, sin foto y sin conexión: en la obra, en la furgoneta o en la gasolinera. Y si un gasto se repite todos los meses, díselo una vez y deja de pensar en él.
Los sustos que no lo son.
- «Me he equivocado en una factura.» Tranquilo: una factura emitida no se borra (eso no lo permite la ley — y con VeriFactu, tampoco tu programa), se corrige con una factura rectificativa — y Deva te guía paso a paso desde el detalle de la factura. Legal, rápido y sin dramas.
- «Me he quedado sin cobertura.» Sigues trabajando: la app funciona sin conexión y, si le das a emitir, la factura queda guardada y se emite sola al recuperar la red. La voz y la foto al ticket, eso sí, necesitan internet. El detalle, en facturar sin internet.
- «¿Y no tengo que hacer nada con Hacienda?» Con Deva, no: cada factura sale sellada y encadenada como pide VeriFactu. A los autónomos la norma les obliga desde el 1 de julio de 2027 — tú ya cumples desde hoy.
¿Sigues atascado?
Escríbenos a soporte@soydeva.es y te responde una persona. Y si lo que tienes son dudas de si Deva es para ti — precio, legalidad, tus datos —, eso vive en las preguntas frecuentes.
¿Aún no tienes Deva? Estamos abriendo el programa Pioneros: los 100 primeros autónomos la usan gratis hasta el 30 de junio de 2027. ApúntatePrograma Pioneros