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Cuotas, igualas y clases: lo que se repite se cobra solo

En 30 segundos: Lo que facturas cada mes —la iguala, la cuota, las clases— se deja puesto una vez: cada mes sale su factura, hecha y sellada, y el cobro va solo por recibo o tarjeta. Tu cliente lo autoriza una sola vez desde su móvil y recibe un aviso antes de cada cobro. Tú te enteras porque ha entrado el dinero, no porque tocaba acordarse.

La misma factura, la misma pereza, cada mes

El mantenimiento del bar de Luis: 90 euros al mes. Las clases de mates de Hugo: cuatro martes, como cada mes. La cuota de la consulta, la iguala del despacho. Trabajo que se repite… y factura que vuelve a tocar hacer, enviar y cobrar cada mes, con su punto de vergüenza al recordarla cuando se retrasa.

Es el trabajo más previsible del mundo — y aun así se hacía a mano, mes a mes, de memoria.

Se deja puesto una vez

En Deva, lo que se repite no se vuelve a facturar: se deja puesto. Defines qué cobras, cuánto y cada cuánto, y a partir de ahí cada mes ocurren solas dos cosas:

  1. Sale la factura — de verdad, hecha y sellada como manda VeriFactu, con su número y sus impuestos. No un cargo anónimo en el extracto: un documento en regla, cada vez.
  2. Sale el cobro — por recibo bancario o con la tarjeta guardada, sin que tú toques nada.

¿Y la autorización? Tu cliente la da una sola vez, desde su propio móvil, con la verificación de su tarjeta o autorizando el recibo en su cuenta del banco — nada de papeles que firmar ni de fiarse de un apretón de manos. Ese permiso queda guardado con todas las de la ley, y es lo que hace legal cada cobro que viene después.

Y si eres de los que prefiere mirar antes de que nada salga con su nombre, también: puedes dejar la suscripción en modo revisión, y cada mes la factura te espera lista para que la selles tú.

A tu cliente no le pilla por sorpresa

Un cobro automático que aparece sin avisar es una llamada enfadada esperando a ocurrir. Por eso Deva avisa a tu cliente unos días antes de cada cobro: sabe qué viene, cuánto es y de qué. Sin sustos no hay discusiones — y una domiciliación transparente dura años.

Si son sesiones, se factura lo que de verdad hubo

Las clases y las sesiones tienen truco: no todos los meses son iguales. Deva lo resuelve facturando lo que de verdad se dio: si mayo tuvo cuatro clases, la factura del mes lleva cuatro; si un martes fue festivo, tres. La agenda y la factura son la misma historia — no dos que hay que cuadrar a fin de mes.

¿Y los bonos de diez sesiones que se pagan por adelantado? Esos son otra figura —un solo cobro al principio— y tienen su propia historia fiscal, ya contada aquí. Si das clases particulares, este es tu artículo.

Y si un mes falla, no mira para otro lado

Los recibos a veces fallan: cuenta sin saldo, tarjeta caducada. Deva reintenta sola los días siguientes, sin que tengas que enterarte de cada tropiezo. Y si al final no hay manera, te avisa y para: no sigue generando cobros a ciegas contra una cuenta muerta. La decisión de cómo seguir con ese cliente es tuya — como debe ser.

Preguntas rápidas

¿Cuántas veces autoriza mi cliente? Una. Desde su móvil, con su banco o su tarjeta. Luego, avisado antes de cada cobro.

¿Sale factura de verdad cada mes? Sí: hecha y sellada, con su número. No un cargo suelto.

¿Puedo pararlo cuando quiera? Sí: pausar, dejarla en modo revisión o cancelar, cuando quieras y sin permanencias.


Cobrar lo previsible no debería costar esfuerzo. Deva lo deja puesto — y tú a lo tuyo. Únete a los Pioneros.

Preguntas frecuentes

No: autoriza una sola vez, desde su móvil, con la seguridad de su banco o de su tarjeta. A partir de ahí los cobros van solos — y unos días antes de cada uno recibe un aviso, para que nada le pille por sorpresa.