¿Por dónde se empieza a elegir un programa de facturación?
Por una pregunta que no sale en ninguna comparativa: ¿qué te quita tiempo hoy?
Pablo es diseñador. Hace seis u ocho facturas al mes, casi siempre a los mismos clientes. Lo que le pesa no es la factura en sí: es que la hace de noche, cuando ya ha terminado, abriendo la plantilla, buscando el número por el que iba y acordándose de si a ese cliente le ponía retención.
Marcos tiene una tienda de bicis con taller. Vende piezas, tiene stock, dos empleados y un TPV. Lo que le pesa es cuadrar: el almacén, la caja, el banco.
Los dos «necesitan un programa de facturación», y no necesitan el mismo. Casi todos los líos al elegir vienen de mirar primero la lista de funciones y después tu día, cuando es al revés.
Un aviso antes de la lista: esto lo escribe Deva, que es una de las cinco opciones. Por eso va la primera, y por eso te contamos también, con la misma claridad, cuándo no es para ti. Si te pareces más a Marcos que a Pablo, sáltate la primera y ve directo a la cuarta.
Opción 1 Un asistente de facturación
- Para quién: Facturas tu tiempo o tu trabajo, no mercancía, y lo que te pesa es el rato que te quita la factura: abrir el programa, buscar al cliente, acordarte del precio y de si lleva retención.
- Cómo se trabaja: No rellenas formularios ni navegas menús. Le dices a quién le has hecho qué, hablando o escribiendo, y él prepara la factura, el presupuesto o el cobro. Tú repasas y confirmas.
- Lo bueno: La factura sale en el momento, estés donde estés, y el asistente se acuerda por ti de tus clientes, tus conceptos y tus precios.
- Lo que no es: Un programa de contabilidad. Si necesitas inventario, TPV o varios empleados, lo tuyo es la opción 4.
Opción 2 Tu plantilla de Word o Excel
- Para quién: Facturas muy poco, siempre igual, y no te importa hacerlo a mano.
- Lo bueno: Es gratis, ya la tienes y la entiendes.
- Lo que cuesta: Todo lo haces tú. El número correlativo, el IVA, la retención, pasarla a PDF, el correo, apuntar si te han pagado. Y un error en el número o en el IVA no te lo avisa nadie.
- El ojo en 2027: Con VeriFactu, la pregunta no es «¿puedo seguir con Excel?», sino «¿qué saco con mi Excel?». Si con tu hoja sacas el libro registro de facturas o las cuentas de tus impuestos, para Hacienda ya es un programa de facturación, con sus obligaciones; si solo escribes, imprimes y guardas las facturas, no, aunque sume o calcule el IVA. Lo tienes entero en facturar con Excel y VeriFactu.
Opción 3 La aplicación gratuita de Hacienda
- Para quién: Facturas poco y sencillo, y lo único que quieres es cumplir.
- Lo bueno: Es gratis, es oficial y emite facturas que cumplen VeriFactu. Está muy bien que exista.
- Cómo se entra: No es una aplicación de móvil. Es una aplicación web de la Sede de la Agencia Tributaria, y entras con Cl@ve, certificado o DNIe.
- Lo que no hace, a día de hoy: No emite facturas simplificadas, los tickets de toda la vida, porque pide siempre un destinatario identificado. Tampoco te ayuda a cobrar, ni lleva presupuestos ni agenda. Guarda tus clientes y tus productos con su precio, pero cada factura la montas tú, campo a campo. Y no saca sus registros a un fichero, así que llevártelos a otro sitio no es inmediato. Ni mejor ni peor: es otra cosa. Está contada con calma en ¿la aplicación gratis de la AEAT me sirve?.
Opción 4 Un programa de gestión completo
- Para quién: Tu negocio tiene más que facturas: contabilidad, conciliación con el banco, inventario, varios usuarios, nóminas o proyectos. Es el terreno de programas como Holded, Quipu o Anfix.
- Lo bueno: Lo tienes todo en un sitio, con cuadros de mando, y tu gestoría suele poder entrar a trabajar ahí.
- Lo que cuesta: Son programas amplios. Si solo vas a usar la parte de facturas, tendrás delante muchas cosas que no necesitas. Suelen ir por planes: mira bien qué incluye el tuyo antes de contratar.
- La señal de que es tu sitio: Si te has reconocido en Marcos, el de la tienda de bicis, es este. Un asistente de facturación se te quedaría corto el primer día.
Opción 5 El programa de tu gestoría
- Para quién: Tu gestoría te da acceso a su herramienta y ya te va bien.
- Lo bueno: Lo que emites le llega a quien te lleva los impuestos sin que tú hagas nada. Si tienes dudas, llamas a una persona.
- Lo que conviene preguntar: Qué pasa con tus facturas si un día cambias de gestoría. Y ojo con esto, que sorprende a mucha gente: conservar los registros de tus facturas es obligación tuya, aunque cambies de programa o de asesor. Está en cambiar de programa de facturación.
Entonces, ¿cuál es la tuya?
| Si tú… | Mira primero |
|---|---|
| Facturas tu trabajo y la factura se te queda siempre para la noche | Un asistente de facturación |
| Sigues con tu plantilla y te va bien | Tu plantilla, leyendo antes lo de Excel y VeriFactu |
| Haces dos o tres facturas al mes y no quieres pagar nada | La aplicación gratuita de Hacienda |
| Tienes stock, TPV, empleados o llevas tú la contabilidad | Un programa de gestión completo |
| Tu gestoría te da su herramienta y no te estorba | La de tu gestoría |
Dos consejos que valen para cualquiera de las cinco:
- Pruébalo con una factura de verdad, no con la demo. Haz la última que emitiste y mira cuánto tardas y cuántas veces tienes que pensar.
- Pregunta cómo te llevas tus datos si te vas. No solo las facturas: también tus clientes, tus conceptos y los registros de tus facturas. Si la respuesta es confusa, ya tienes la respuesta.
Si te has reconocido en la primera opción, así funciona Deva.