Vuelta de vacaciones: la checklist del autónomo
En 30 segundos: La vuelta no es «ponerse al día con todo»: son tres bloques y una hora. El dinero (qué facturaste y no te han pagado, y qué trabajaste y no has facturado), los papeles (los tickets del verano y los presupuestos que quedaron en el aire) y el calendario (el 20 de octubre, con alarma). Hacerlo la primera semana de septiembre es lo que separa un octubre normal de un octubre malo.
Empieza por la hora más rentable del mes
La primera mañana de vuelta se va sola: mensajes, presupuestos nuevos, el cliente que llama porque «ya que has vuelto». Y lo que de verdad decide cómo va a ir el trimestre no es nada de eso, es una hora con una libreta.
No hace falta ponerse al día con todo. Hace falta saber en qué punto estás, que es distinto. Se hace en tres bloques y en este orden, porque el primero es el que puede tardar en dar frutos.
La checklist, en orden
1. Lo que facturaste y no te han pagado
Es lo primero porque es lo que más tarda: si hay que reclamar, cuanto antes empiece, antes entra. Repasa las facturas de junio, julio y agosto y marca las que siguen sin cobrar. Un mensaje amable el 3 de septiembre cobra más que uno urgente el 15 de octubre.
Y ojo con el detalle que descoloca a mucha gente: el IVA de esas facturas lo debes igual, te hayan pagado o no. Lo cuento entero en la cuesta de septiembre.
2. Lo que trabajaste y no llegaste a facturar
El clásico del verano: el trabajo de última hora antes de cerrar, el favor de agosto, la reparación de urgencia. Si está hecho y no tiene factura, hazla ahora.
El plazo, sin misterio: si el cliente es un particular, la factura va en el momento de la operación; si es una empresa o un profesional, tienes hasta el día 15 del mes siguiente a aquel en que se devengó (la regla del día 16, explicada). Si se te ha pasado la fecha, la salida es emitirla igualmente, con la fecha de hoy y la del día que hiciste el trabajo, no dejarla sin hacer.
Y la tentación que hay que evitar: no le pongas fecha de agosto. Una factura que se expide hoy lleva la fecha de hoy; el día del trabajo va en su casilla, la de fecha de operación. Antedatar para «cuadrar» el mes es una irregularidad — y con VeriFactu, además, el programa no te deja.
3. Los tickets y gastos del verano
El material que compraste, el combustible, la comida de trabajo, la herramienta que se rompió en el peor momento. Todo eso baja lo que pagas, pero solo si aparece.
Vacíalo ahora —la cartera, la guantera, la carpeta del móvil— antes de que los tickets térmicos se borren, que se borran. Y recuerda que para deducir hace falta factura: un ticket normal, por sí solo, no da derecho a deducir el IVA.
4. Los presupuestos que quedaron en el aire
Los que mandaste en julio y nadie contestó no están rechazados: están dormidos. Septiembre es el mejor mes del año para despertarlos, porque tu cliente también vuelve con la lista de cosas pendientes.
Un repaso rápido: cuáles siguen vivos, cuáles hay que actualizar de precio y cuáles merecen una llamada. De cada diez dormidos, un par se despiertan solos con un mensaje.
5. La fecha del trimestre, con alarma
Del 1 al 20 de octubre se presenta la liquidación del tercer trimestre. Ponla hoy en el móvil, con aviso unos días antes. Una alarma es más barata que un recargo.
6. La cuenta de lo que no es tuyo
De lo que entra en tu cuenta, una parte solo está de paso. Si aún no tienes la costumbre de apartarlo, este es el mes para empezar: aquí está la cuenta, con números.
7. Tus precios
El último, pero no el menos importante: septiembre es cuando se revisan las tarifas sin que parezca raro. Si tus costes han subido y tu precio lleva dos años igual, no estás siendo generoso: estás perdiendo dinero.
Lo que NO hace falta hacer esta semana
Casi tan útil como la lista de arriba:
- No tienes que ponerte al día con toda la contabilidad del año en dos días.
- No tienes que cambiar de programa, de gestor ni de método en la primera semana.
- No tienes que contestar hoy a todo: contesta a quien te debe dinero y a quien te lo va a dar.
La vuelta se gana con tres bloques bien hechos, no con una semana de agobio.
Preguntas rápidas
¿Cuánto tarda esto? Una hora bien empleada, si tienes las facturas en un sitio. Si están repartidas entre el correo, el móvil y una carpeta, tarda más — y esa es justo la señal de por dónde empezar el año que viene.
¿Por dónde empiezo si voy muy justo de tiempo? Por el punto 1. Lo que te deben es lo único que depende de otra persona, así que es lo que más tarda en llegar.
¿Y si me da pereza mirarlo? Míralo igual. La cuenta que no haces en septiembre te la encuentras en octubre, y sale más cara.
¿Esto vale si tengo gestor? Sí. Tu gestor presenta, pero no sabe qué trabajos hiciste ni a quién no le has facturado. Esa parte solo la tienes tú.
Con Deva la vuelta es más corta: lo que facturaste, lo que te deben y lo que llevas gastado están en la misma pantalla, y las facturas del verano las dictas en un minuto. Conoce a Deva.